Mindfulness es un término o concepto que no tiene una traducción exacta al castellano pero sí un significado que podemos resumir como “atención total” o “conciencia plena”.
Es la experiencia de estar en este lugar (aquí) y en este momento (ahora). El aquí y ahora del que tanto se habla pero que difícilmente se practica. Es vivir clavados en el momento presente, observando sin emitir juicio, aceptando las cosas como son. Sin señalar, sin explicar, sin analizar ni verbalizar.
Mindfulness tiene mucho de la sabiduría oriental entendible y aplicable a la forma de vida occidental.
Tiene múltiples beneficios para la vida bio-psico-social de quien lo practica. Somos cuerpo, mente y emociones y aún más que la suma de todo esto. Por ello las consecuencias se viven en todos los planos.
Mindfulness se aplica en la psicoterapia, en el ámbito laboral, en las cárceles, en el deporte, en el arte.
Es un camino más (no el único) para encontrarse con el “si mismo”, con lo que somos esencialmente y no con lo que adquirimos para alimentar el ego.
Se llega a través de ejercicios simples, remarcando siempre la condición contemplativa, no valorativa, flexible, y de apertura a la experiencia de los sentidos.
La aceptación total libera la tensión permanente de querer controlar las cosas, las personas, a uno mismo y al mundo. Esto no implica que para sumergirse en las bondades de esta experiencia no sea necesario el compromiso y la intención de querer iniciar un proceso de autoconocimiento y transformación.