sábado, 17 de diciembre de 2011

Las actitudes del Mindfulness

Las actitudes del Mindfulness, tomando como referencia a los autores Bob Stahl y Elisha Goldstein, son las siguientes:

1. Mente de principiante: observar las cosas de un modo nuevo, como si fuera la primera vez, sin conocimiento previo ni cargas del pasado.

2. No juzgar: observación imparcial, sin etiquetar, sin hacer juicio de valor.

3. Aceptación: cualidad de reconocer las cosas tal cual son.

4. No forzamiento: se refiere a no tratar de escapar del lugar y el momento en que nos hallamos.

5. Ecuanimidad: saber contemplar el cambio con  mayor comprensión y compasión.

6. Ceder

7. Confianza

8. Paciencia

Estas actitudes son interdependientes, lo que significa que cada una influye en las demás, y cultivar una implica mejorar todas.

lunes, 10 de octubre de 2011

Reacción o Respuesta (al estrés)

La reacción al estrés son pautas habitualmente inconscientes aprendidas del pasado, entre las cuales se encuentran el fumar, abusar de sustancias, adicción al trabajo,  hiperactividad, y a largo plazo un colapso mental y físico.
La respuesta, en cambio, no incluye este tipo de acciones de enfrentamiento o evasión, sino de reconocimiento de emociones y síntomas.  Registro conciente de lo que pasa.  De esta manera, a mayor conciencia, menor incidencia de las pautas inconcientes que aparecen como respuesta automática. 
Centrarse en lo que nos pasa, sin la intención de juzgarlo o modificarlo, nos va a facilitar la posibilidad de responder, y no entonces de reaccionar.


Fuente: Bob Stahl

domingo, 9 de octubre de 2011

Meditación Mindfulness ¿En que consiste?


"La meditación de la atención plena consiste en sentarse con la espalda derecha, atender a la respiración y dejar que los pensamientos vengan y vayan sin intentar controlarlos ni dirigirlos hacia ninguna parte. En el momento en que dejamos de controlarlos y nos permitimos estar presentes, puede hacerse más evidente la contradicción existente entre nuestros pensamientos y nuestros sentimientos. 


Si observamos nuestros pensamientos, que representan precisamente aquello que nos está dirigiendo, nos daremos cuenta de aquellas áreas de nuestra vida en las que estamos más asustados, fijados o identificados.


La meditación nos ofrece la oportunidad de permitir que toda esa confusión emerja y se haga presente, a diferencia de la psiocterapia que pretende simplemente salir de la confusión" .John Welwood 

viernes, 2 de septiembre de 2011

No juzgar

Dentro de los principios del Mindfulness nos encontramos con el de no juzgar.  Para ello basta con observar, contemplar, sin tomar partido, sin evaluar.  Lo que nos está proponiendo el mindfulness es tomar conciencia de la costumbre que tenemos de aprobar o rechazar todo, como si fuera necesario expedirse sobre todas las cosas, hechos y personas.

Si queremos ampliar la conciencia en este sentido, el primer paso es darnos cuenta de cada vez que juzgamos, en menor o mayor medida, con buena o mala voluntad, pero darnos cuenta al fin.

No se trata de poner en práctica una técnica que nos lleve magicamente a aceptar las cosas tal cual son, sino de observar todo lo que ocurre con la mente de un principiante, con sorpresa, con inocencia.  Tener la mirada mucho más cerca de la de un científico que de la de un juez.

Cuando ya tenemos una estructura de personalidad y un mundo de normas que nos dice lo que está bien y lo que está mal, cambiar puede resultar incómodo.  Cuando ya estamos instalados en una "zona de confort", dónde no sufrimos demasiado ni tampoco disfrutamos, pero "estamos bien", el cambio va a poner en riesgo todo este constructo.

Por eso, el simple hecho de percibir, de abrir la mente, de estar receptivos a lo que pasa sin aprobar, rechazar, evaluar, calificar, señalar, sin acusar al otro, sin sentirnos culpables nosotros, sin poner todo en la balanza del bien y el mal, nos va a quitar un peso importante que acostumbramos a cargar.

Un buen ejercicio es proponerse en un tiempo determinado (un día, dos, o una semana) descubrir alguno de los momentos en que estamos juzgando, a un familiar, a un empleado, a un amigo, y hasta a personas que sólo vemos por tv.  No hace falta más que tener un registro de eso que antes pasaba sin darnos cuenta. No hace falta tampoco proponerse un cambio, porque esto va a suceder inevitablemente.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Tao Te King

Cuanto más lejos vas,
menos aprendes.
Busca en tu corazón y mira.
El sabio conoce perfectamente
que el mejor modo de hacer
es ser.

Fragmento del epigrama nº 47, del Tao te king de Lao Zi.

sábado, 20 de agosto de 2011

Diferencia entre meditación y relajación.


Cuando uno se quiere relajar, recurre a una variada gama de actividades como ser: escuchar música, darse una sesión de masajes, ver una buena película, pasear al aire libre, tomar un baño con sales, ir al sauna, y tantas opciones más que dependen exclusivamente de la personalidad de quien elige. 

Cuando lo que se lleva a cabo es una meditación mindfulness, el objetivo no es apelar a una actividad para lograr relajarse sino simplemente (o aparentemente simple) entregarse a la experiencia del momento presente.  Este registro del presente al que no estamos acostumbrados, puede llevarnos a un estado de relajación, pero no necesariamente.  Podemos estar tristes, alegres, calmos o estresados, no importa el estado, importa estar atentos y tener conciencia de ese estado.

Por ende, la relajación es un estado al que llegamos a través de un medio que utilizamos para ese fin.  La meditación no pretende que estemos de un modo determinado, pero sí que seamos conscientes de cómo estamos.

La pretensión de llegar a un estado de relajación a través de la meditación puede llevarnos a aumentar la ansiedad en caso de no alcanzar el alivio buscado.

Mindfulness es conciencia plena, es vivir el momento presente con totalidad.  Ser testigos de lo que ocurre sin intervenir para modificarlo nos ayudará a vivir las cosas cotidianas con mayor aceptación, receptivos, atentos, y sin esa sensación permanente de que siempre nos falta algo para poder sentirnos plenos.

jueves, 21 de julio de 2011

Palabras a mi mismo (Hugh Prather)

El perfeccionismo es una muerte lenta.
Si cada cosa ocurriera como a mí me gusta
o como la hubiera planeado
nunca experimentaría algo nuevo.
Mi vida sería una repetición infinita
de viejos resultados.
Cuando cometo un error
experimento algo inesperado.
Algunas veces reacciono frente a mis errores
como si me hubiera traicionado.
Mi temor a equivocarme parece basarse
en la suposición secreta de
que soy potencialmente perfecto
y que bastaría sólo un poco de cuidado
para no caerme del cielo.
Pero un “error” es un manifiesto de lo que soy,
es un bache en el camino que intento,
es una advertencia de que no estoy
tomando en cuenta mi realidad.
Cuando haya escuchado a todos mis errores
Habré crecido.

miércoles, 15 de junio de 2011

Mindfulness


Mindfulness es un término o concepto que no tiene una traducción exacta al castellano pero sí un significado que podemos resumir como “atención total” o “conciencia plena”.

Es la experiencia de estar en este lugar (aquí) y en este momento (ahora).  El aquí y ahora del que tanto se habla pero que difícilmente se practica.  Es vivir clavados en el momento presente, observando sin emitir juicio, aceptando las cosas como son.  Sin señalar, sin explicar, sin analizar ni verbalizar.

Mindfulness tiene mucho de la sabiduría oriental entendible y aplicable a la forma de vida occidental.

Tiene múltiples beneficios para la vida bio-psico-social de quien lo practica.  Somos cuerpo, mente y emociones y aún más que la suma de todo esto.  Por ello las consecuencias se viven en todos los planos.

Mindfulness se aplica en la psicoterapia, en el ámbito laboral, en las cárceles, en el deporte, en el arte.

Es un camino más (no el único) para encontrarse con el “si mismo”, con lo que somos esencialmente y no con lo que adquirimos para alimentar el ego.

Se llega a través de ejercicios simples, remarcando siempre la condición contemplativa, no valorativa, flexible, y de apertura a la experiencia de los sentidos.  

La aceptación total libera la tensión permanente de querer controlar las cosas, las personas, a uno mismo y al mundo.  Esto no implica que para sumergirse en las bondades de esta experiencia no sea necesario el compromiso y la intención de querer iniciar un proceso de autoconocimiento y transformación.